Una importante noticia para la cultura ancashina y, especialmente, para la provincia de Recuay, se concretó con la aprobación de la Ley N.° 32601, mediante la cual se declara de interés nacional la protección, promoción y difusión de la tradicional Danza de los Negritos del distrito de Cotaparaco.
La norma, aprobada por el Pleno del Congreso de la República y publicada oficialmente en el diario oficial El Peruano, constituye un importante reconocimiento al valor histórico, cultural y artístico de una de las expresiones folclóricas más representativas de la provincia de Recuay y de la región Áncash.
Con esta disposición, el Estado peruano reconoce la importancia de preservar y fortalecer una manifestación cultural que ha sido transmitida de generación en generación y que forma parte de la identidad colectiva de los pobladores de Cotaparaco.
Una tradición que une fe, historia e identidad
La Danza de los Negritos de Cotaparaco es una de las expresiones culturales más antiguas y emblemáticas de la provincia. Su representación se desarrolla principalmente durante las festividades de Navidad, Año Nuevo y Bajada de Reyes, celebraciones religiosas dedicadas al Niño Jesús, conocido en muchas comunidades andinas como el Niño Manuelito.
Diversos estudios e investigaciones culturales señalan que esta danza tendría raíces afroandinas vinculadas al período colonial. Con el paso de los años, la tradición fue incorporando elementos propios de la cosmovisión andina, convirtiéndose en una manifestación única donde convergen la fe religiosa, la memoria histórica y las costumbres de los pueblos de la sierra ancashina.
Para los pobladores de Cotaparaco, esta danza representa no solo una expresión artística, sino también un símbolo de identidad, resistencia cultural y devoción religiosa.
Colorido, elegancia y arte en cada presentación
Uno de los aspectos que más distingue a la Danza de los Negritos es la riqueza de su vestimenta tradicional.
Los danzantes lucen elegantes cotones o chaquetas de inspiración colonial, cuidadosamente adornadas con bordados, lentejuelas, grecas y aplicaciones metálicas que resaltan durante las presentaciones.
Asimismo, destacan las tradicionales máscaras que forman parte esencial de la representación, así como los vistosos tocados y bandas multicolores que complementan la indumentaria de los integrantes de las cuadrillas.
Cada detalle de la vestimenta refleja el trabajo artesanal y el profundo respeto que la comunidad mantiene por esta tradición centenaria.
Música que mantiene viva la tradición
La danza se desarrolla al ritmo de melodías tradicionales interpretadas por bandas y orquestas locales, donde predominan instrumentos de viento y percusión.
Trompetas, clarinetes, saxofones, bombos y tarolas acompañan las diferentes mudanzas y desplazamientos de los danzantes, quienes ejecutan pasos ceremoniales que representan actos de reverencia, celebración y expresiones simbólicas vinculadas a la libertad, el trabajo y la espiritualidad.
La música y la coreografía constituyen elementos fundamentales que permiten mantener viva esta expresión cultural y transmitirla a las nuevas generaciones.
Camino hacia un reconocimiento mayor
Especialistas y promotores culturales consideran que la declaración de interés nacional representa un paso significativo para futuras acciones orientadas a la protección y puesta en valor de esta manifestación cultural.
Asimismo, diversos sectores consideran que este reconocimiento podría fortalecer las iniciativas destinadas a impulsar una eventual postulación de la Danza de los Negritos de Cotaparaco como Patrimonio Cultural de la Nación, lo que permitiría una mayor difusión y preservación de esta tradición ancestral.
Orgullo para Recuay y Áncash
La aprobación de esta ley ha sido recibida con satisfacción por la población de Cotaparaco y por diversos actores culturales de la región, quienes consideran que el reconocimiento contribuye a fortalecer la identidad cultural y a visibilizar una de las expresiones más importantes del patrimonio inmaterial de Áncash.
Con esta decisión, la Danza de los Negritos de Cotaparaco continúa consolidándose como una de las manifestaciones culturales más representativas de la provincia de Recuay y un legado que sigue transmitiendo historia, fe y tradición a través del tiempo.